|
Santiago de los Reyes especial para Trê Nuestra fiesta de Momo, la más larga del mundo se jacta desde siempre de ser una fiesta popular; pero al día de hoy ¿podemos seguir manteniendo la misma postura?.Eterna discusión de boliche, cerveza mediante para refrescar las gargantas, resolvemos esto y mucho más.
Según la real academia española, popular es “algo propio del pueblo…”, y el pueblo (según mi diccionario y se lo presto a quien dude de él) es la “gente humilde”.
Ahora bien, ¿podemos decir en días como estos que el carnaval es para la “gente humilde”?. Los humildes de corazón seguro que viven el carnaval mejor que nadie, por su capacidad de recibir los subtextos nacidos del alma de cada interprete, los sentimientos y el trabajo puesto en cada espectáculo; pero yo me pregunto aquellos humildes de bolsillo, como los hay en la mayoría de los barrios, no creo que tengan la posibilidad de acceder tan fácilmente a nuestra fiesta más sagrada.
Con entradas que arrancan en los noventa pesos para ir a los tablados comerciales, y que en la casa de Momo, donde van los familiares y amigos a ver a los carnavaleros. Donde se juegan la ropa y necesitan de esas familias, para que estén allí, apoyando, gritando y alentando, lo que con tanto esfuerzo consiguieron para el conjunto de sus amores. En ese mismo lugar la entrada más barata cuesta setenta pesos y solamente se puede distinguir la cara de los actores a través de la pantalla gigante, ya que la distancia no permite ver bien.
No me quisiera poner en la piel de una abuela, del tipo “gente humilde” que apenas logre ver a su nieto a unos metros de distancia, yendo a apoyarlo y tratar de distinguirlo desde esos asientos.
Sin embargo la palabra masivo hace alusión a algo “que se aplica en gran cantidad” y es eso justamente lo que nos sucede en nuestro carnaval.
Gracias a la cantidad de gente que año a año apuesta a seguir trabajando por el carnaval, a las transmisiones de televisión (otro tema que enorgullecería a los mejores discutidores de boliche del mundo) y muchas más variables que se siguen sumando podemos decir que nuestro carnaval “se aplica en gran cantidad”, pero no le llega a la “gente humilde” como todos querríamos.
P.D.: Hay que velar para que los tablados de barrios, esos que aún mantienen el espíritu de comisión fomento, puedan crecer y crecer en numero para que el populismo nos invada un poco más. |