 |
| Foto: Raul Antoine |
Escribe Guzman Ramos Curtidores de Hongos cerró su categoría en la Segunda Rueda, con un espectáculo más ajustado en materia interpretativa, alcanzando mucha energía en presentación y retirada, así como en los dos últimos cuplés, “Creer o reventar” y "El Viaje al Tíbet”. La propuesta denominada “Los desilusionistas”, representa el estado de ánimo desconfiado y descreído de un grupo de murguistas que se enfrentan a una serie de cuadros y cuplés, que buscan cambiar tal semblante, y que tienen un suceso medido en los primeros minutos, en los que la murga no encuentra su mejor nivel de libretos, a pesar de apelar a recursos irónicos y actualidad (“El alma zen” navega sobre el tema de la inseguridad y crítica en general). “Creer o reventar” propone un muy buen texto que, ubicado en el centro del espectáculo, genera mayor comunicación y da el pie para un divertidísimo “Viaje al Tíbet”, donde la murga dispara muy buenas situaciones cómicas de la mano de Freddy González, una noche más muy inspirado, comandando un elenco que pisa muy seguro siempre. Los promedios de la murga a la hora del concurso deben considerarse especialmente, habida cuenta del sobresaliente canto, puesta en escena y vestuario, aspectos técnicos en los que la murga no tiene fisuras, con un libreto de menor factura en el arranque. Otra vez tallaron estuvieron en un excelente nivel Damián Salina, Rafael Bruzzone y Maximiliano Méndez, así como la presencia escénica de Martín Angiolini, que se complementa con una notable batería. Los minutos finales recibieron una importantísima ovación, que doblará la apuesta de energía, elemento que en Curtidores es un plus presente en cada una de sus presentaciones. Espectáculo      |