 |
| Foto: Hugo Nolberque |
Escribe Guzmán Ramos El Gran Tuleque puso en escena una vez más a uno de los mejores coros de Carnaval, que de la mano de Andrés Atay definió climas intensos, en una propuesta que alterna humor y reflexión, en base a un texto que es más firme en la segunda mitad del espectáculo, pero que de cualquier manera sus intérpretes se encargan de lucir satisfactoriamente
El espectáculo transcurrió en líneas generales muy similar al de la primera vuelta, donde ya se habían destacado en la faz actoral “Charly” Álvarez y Marcel García a través de los personajes de “Olvidio sin memoria”, y el joven desmemoriado, sobre cuyas espaldas giran las construcciones del medio de la murga
En el caso de “Olvidio sin memoria”, cuplé que consigue efectivos pasajes de humor, Álvarez compone una sátira muy lograda, parodiando la figura de Lacalle, aunque sin nominarlo directamente, al tiempo que García ejecuta los pasajes reflexivos, todos ellos con gran suceso.
Asimismo los momentos iniciales del espectáculo, puntualmente “la memoria corporal” (breve), y “la memoria del murguista”, parecieran estar un punto por debajo en materia de libretos, que sin embargo no conspiran contra los intereses globales, producto de sobresalientes recursos de actuación.
En materia de puesta en escena, Leonardo Preziosi maneja un muy buen ritmo, en el que se alternan varias escenas y cambios de vestuario para recrear todos los cuadros, apoyados por una iluminación imprescindible para los exquisitos climas de presentación y despedida.
En la síntesis, el resultado final es muy satisfactorio una vez más, hecho que motivó un final con gran energía en el Teatro de Verano, y al que el público no escapó en la bajada, con un aplauso generalizado y de pie, para premiar a otra de las muy buenas retiradas murgueras.
Espectáculo     
Resto de la etapa – Participaron además en la etapa de ayer los parodistas Crazy´s, la comparsa C1080 y la murga Momolandia, con resultados distintos.
Los parodistas de Fernando Couto montaron un espectáculo elegante y muy cuidadoso visual y musicalmente, aunque sus parodias (Baudelaire y Hemingway) no despegan en materia de humor y libretos en general. Sin embargo, el trabajo de “Pendota” Meneses fue excelente un año más, y pese a la crítica se destaca la producción realizada integralmente. En la comparación de ambas obras, "Charles Baudelaire" recrea momentos históricos con escasa propuesta cómica, pero bien narrados, a diferencia de Hemingway, parodia de estructura un poco más sencilla, que sin embargo puso chispazos de humor a cargo del actor Paul Fernández, intepretando a un homosexual que quiere "cargar" al protagonista presentándose en los tres libros seleccionados por los autores para recrear la vida del escritor norteamericano radicado en Cuba. La comparsa de Waldemar “Cachila” Silva ideó un espectáculo convincente en materia escénica y con aciertos textuales, aunque no siempre ejecutados de la mejor manera. El “Memorial Negro” se destaca por el trabajo de Lina Pacheco como solista, y Emilio Pigot en la composición del “Guardián de la Memoria”, que se suman a una escena exigente a la hora de recrear las situaciones y variar escenografías.
Momolandia, por su parte, alternó un notable coro y vestuario, pero el libreto no le dio herramientas para posicionar el espectáculo de mejor manera. Darío García en su condición de solista alcanzó un destaque nuevamente muy elogiable. |