Periodismo en Carnaval
www.tre.com.uy
Murgas | Parodistas | Humoristas | Lubolos | Revistas | Carnaval 2010 | Concurso | Entrevistas | Tablados | Galeria
-  
Noticias recientes:

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
 

diego bello: “tuvimos que manejar muy bien la sensación de posible triunfo”
+ Entrevistas - lunes 13 de abril


 diego bello: “tuvimos que manejar muy bien la sensación de posible triunfo”
Foto: David Carlín

Un Carnaval redondo

Por Juan Castel

Diego Bello tuvo un Carnaval inolvidable. Obtuvo el Primer Premio con la murga A Contramano y fue nombrado Figura Máxima del Carnaval 2009. Interpretando a la “Tía Norma”, en dupla cupletera con Pablo Routín, se metió a la gente en el bolsillo cada vez que subió a un escenario e impuso la frase más repetida por los carnavaleros, ese “vos no sos normal” que usó como latiguillo noche a noche. Con los recuerdos frescos, el cuerpo cansado y algunas emociones aún sin digerir, se imponía esta charla para hacer un pequeño repaso a pocos días de terminada la fiesta.

- Mejor imposible...


- Sí, mejor imposible. Creo que así podemos resumirlo. Fue un Carnaval sinceramente inolvidable.

- ¿En algún momento vos sentiste, en la íntima, que estaban para ganar el Primer Premio?


- Hay algunos momentos que fueron claves este año. No sé si para ganar, pero te empieza a dar vuelta mucha cosa por la cabeza. Me parece que negarlo es de alguna manera desconocer las cosas que pasaron. Porque la gente te lleva muchas veces a eso. Todo lo que se movía a nivel de los tablados a nosotros nos llegaba. Entonces llega un momento que empezás a decir “¿y por qué no?” Después la primera ronda en el Teatro de Verano estuvo muy bien. Y cuando bajamos de la segunda ronda nos quedó la sensación de que la murga estaba para definir. Teníamos la sensación de que teníamos todas las condiciones como para definir la categoría. Es una sensación. Que hay que manejarla muy bien. Porque nos quedaba una ronda más, y es muy complicado el Carnaval porque a veces los golpes son muy duros. Pero bueno, a mí puntualmente nunca me había pasado el tener esa sensación de que estábamos tan cerca de lograr el triunfo.

- Debe ser difícil manejarlo. Porque los entornos de los conjuntos dan mucho para adelante. Entonces suele pasar que se generan expectativas alrededor de los espectáculos que no siempre se concretan.

- Claro. Entonces conociendo un poco ese funcionamiento del folklore carnavalero había que echar mano al freno de mano. Había que no creerse tanto las cosas por un lado, y por otro también disfrutar. Porque estábamos pasando un Carnaval divino, funcionaba todo tan bien que a veces yo me pellizcaba, decía “bueno, ¿hasta cuando es esto? ¿Hasta cuando sigue el crédito este?”. Por suerte siguió y se dio.

- Me pareció muy bueno el trabajo del Pinocho Routín. Siendo una primera figura jugó para vos y para el resto de la murga durante toda la actuación.

- Ya lo he dicho y no me canso de decirlo, para mí lo que hizo Pinocho es absolutamente espectacular. Es de una generosidad absoluta. Es un artista con mayúscula. Una persona que en todo momento jugó para el espectáculo, jugó para el grupo, hizo un laburo formidable. Tuvo una gran generosidad para el espectáculo, para lo que podíamos hacer. Hizo un personaje dificilísimo, que quizá otra persona no lo hubiera querido hacer, porque era “jugar para”, y lo hizo de una forma maravillosa. Fue un año muy disfrutable. Tuvimos una relación impecable. Es un tipo que me ha ayudado tremendamente en todo. Me parece una persona formidable, una bellísima persona. Y solamente un tipo con esas características puede hacer el laburo que hizo. Incluso él tenía otras partes. Nosotros llegamos en un momento a medir el tiempo y teníamos como cincuenta minutos de espectáculo. Y cuando empezó junto a Gustavo Cabrera a manejar las cosas que había que sacar, las que sacó fueron las de él. No le importó en lo más mínimo sacar partes que él hacía en forma maravillosa. Me parece que sería muy ingrato no reconocerlo. Es una barbaridad lo que hizo. No me cabe otra palabra.

- Porque aparte ustedes tenían que construir algo entre esos dos personajes...

- Sí. Incluso al principio Pinocho me planteó algunos ejercicios para hacer, cosas que yo muy pocas veces había trabajado. Laburamos en quién hacía qué cosa, no sabíamos al principio quién era el hombre y quién la mujer. Me acuerdo de un día salir de la casa de Gustavo Cabrera de noche e irnos con un bajón tremendo porque no le encontrábamos la vuelta de humor que quería tener la murga, no se la encontrábamos. Y un día apareció. Y apareció por una cuestión de laburo en donde él puso, no lo quiero medir en porcentaje, pero fue un disparate lo que puso.

- Vos este año tuviste un cambio. Porque antes hacías más de “Diego Bello” por momentos, incluso interpretando algún personaje, había como un sello, tenías determinadas salidas. Este año hiciste un personaje más medido...

- Sí. Lo que pasa es que era un gran desafío poder diferenciar un poco el trabajo que yo venía haciendo en La Margarita a lo largo de diez años, que es mucho tiempo. Y si me jugaba a hacer más o menos lo mismo, o encarar las mismas situaciones, iba a ser complejo. Para el público y para mí. Entonces la opción fue, sin perder alguna de las características, buscar un laburo de construcción de algo. Me parece que ahí estuvo gran parte del trabajo y gran parte de lo que se armó, y como terminamos armando los personajes. Me parece que se armaron los personajes. A mí me cuesta mi personaje de la “Tía Norma” solo, desprendido de lo que es “Esteban”, el marido, de lo que es la actuación del Pinocho. Y salvo algún pequeño momento en la actuación siempre funcionamos como pareja. Y laburamos como pareja. Por eso lo que vos decías del Pinocho se resume ahí, en el funcionamiento de la pareja. Me parece que fue lindo de ver, lindo de recibir. Creo que la gente lo recibió lindo.

- Capaz que este espectáculo no te permite meter tantas mechas como hacías antes...

- Sí, la estructura de este año permite pocas cosas en ese nivel. Alguna cosa muy puntual. El espectáculo está hilvanado de tal forma que salvo algunas cosas que le fuimos buscando la vuelta y algunos lugares en que alguna mecha podía entrar, después no tenía lugares así, como para “pileta libre”. Porque nosotros estábamos convencidos de que el espectáculo necesitaba correr mucho. Y si le metíamos un freno de mano en alguna parte, algo que podía ser beneficioso de repente nos jugaba en contra. Y yo sinceramente en algunas partes tenía miedo de meter algunas cosas. Y opté por no. En las que pude las mechamos. Pero nunca fue un delirio de mechas. No, no.

- ¿Te pasó en alguna de las más de cien actuaciones que hicieron no enganchar con el público?

- No. Sinceramente creo que no. Y si hubo fue en muy contadas oportunidades. Yo creo que el tema se digería muy fácil. Y eso ayuda pila. Porque el tema de “La Familia” es universal.

- Me imagino que a esta altura te das cuenta cuando es el “click” en el que sabés si tenés a la gente en el bolsillo o no.

- Sí, claro. Obviamente. Y hay determinados públicos que ya sabés que van a reaccionar de una manera o de otra. Y hay lugares que son más difíciles. Todo eso juega. Pero dentro de los parámetros de lo que es normal en determinados escenarios la murga funcionó. Con cosas insólitas que a mí todavía me siguen sorprendiendo. Creo que al Velódromo la murga fue dieciséis veces. Es como mucho. Ya las últimas veces pensaba “bueno, algo no va a funcionar”. Y funcionaba. O sea, en mayor o menor medida pero funcionaba.

- Las cosas que tiene el Carnaval...

- Sí, es esa cosa que tiene el Carnaval que es absolutamente inexplicable.

- Hay gente que puede ver veinte veces un espectáculo y disfrutarlo y reírse las veinte veces.

- Exactamente. Son cuestiones que son inexplicables. Porque está bien, hay público que varía, pero hay mucho público que ve muchas veces a la murga. La ve cantidad de veces y después va al Teatro de Verano todavía. Es como mucho. Por eso yo creo que siempre hay que hacer alguna cosita nueva. Pero en un espectáculo de cuarenta y cinco minutos vos podés hacer un minuto y medio nuevo, con mucha suerte. Tenés cuarenta y cuatro que la gente ya los vió, ya sabe los remates. Ya sabía cuando yo iba a decir “vos no sos normal”, era cantado. Y bueno, el día que le encontremos la explicación a eso se va a terminar todo. Esperemos no encontrársela nunca.

- En eso la Ministra del Interior te ayudó un poco las dos veces que fue al Teatro de Verano.

- Sí, la Ministra es un caso tremendo. Lo que pasa es que ahí entran a jugar un montón de cosas. Primero cuando yo hablo para ver si ella podía ir, en el momento que hablo con el secretario de ella me dice que ya tenía previsto ir. O sea que no tuve ni que decirle nada. Y es una tipa con un sentido del humor muy grande y con quien yo tengo algún tipo de relación, entonces sabía hasta donde podía ir y que podía decir y que no. El límite de llevar a una persona y no pasarte es muy delgado. Es un peligro. O sea, optar por llevar a un personaje famoso, o alguien al que vos le estás cantando y diciendo cosas, y sentarlo en la platea del Teatro de Verano y que no parezca un recurso de último momento para levantar un espectáculo es un riesgo. Te puede salir bien o salir mal. Creo que salió bien. Pero yo considero que es un riesgo. Por pila de razones. Porque te podés exceder o porque de repente es un personaje que no tiene ni idea de lo que van a decir y cuando se entera de lo que dicen no le cae del todo bien. Y eso inmediatamente el público que está alrededor lo percibe. Corrés el riesgo de excederte en el tiempo también. O simplemente que cualquier ciudadano común que ve Carnaval diga “están usando esto porque no tienen más nada”. Entonces es un riesgo. Esto tenía que ser un “touch”, tocar y salir.

- ¿Se te hizo largo el Carnaval? Estás muerto...

- Sí, estoy muerto. Hace cinco días que apenas hablo. Es un disparate. La última semana fue cansadora totalmente. Más allá de que se nos suspendió el día que cerrábamos y tuvimos que ir al otro día. Sumado a los fallos y todo lo que vino después. Es muy largo. Incluso el otro día hablábamos entre nosotros que se perdió aquello que era la semana de ganadores, que los conjuntos iban con el trofeo a los tablados, mostraban lo que habían ganado al público. Se nos perdió una parte. Porque nosotros terminamos el viernes la entrega de premios a las cinco de la mañana. Llegamos al club y nada de festejar, nos fuimos a casa a dormir. Al otro día llegamos del Teatro de Verano a las seis de la mañana. Fue peor. Si lo empezamos a mirar fríamente no nos hemos tomado un día para juntarnos y decir “ganamos, festejemos”. Tuvimos una comida entre semana, estuvimos un ratito juntos, pero fue todo a las patadas. No hemos podido transmitir todas las cosas que te pasan por la cabeza, por la vida y por el alma. Porque son muchas cosas. En esas horas pasaron muchas cosas, y llegamos a ese último día con el resto que nos quedaba.

- Imagino que todo lo bueno que viviste con la murga te habrá traído repercusiones por otros lados. El Carnaval funciona como un amplificador impresionante para un artista ¿no?

- Sí, sin dudas. Es una cosa que en muchos casos no caigo todavía, no caigo. Porque el teléfono suena, te llaman, hay propuestas, algunas buenísimas, otras insólitas. Se abren puertas. El Carnaval cada vez abre más puertas, eso es así. Me parece que todos los ámbitos que antes veían al Carnaval como una cosa cuasi marginal, hoy se dan cuenta que en el Carnaval pasan cosas que están bien buenas. Más allá de lo que haya pasado este año con A Contramano. Pasa en todas las categorías. Y no solamente con los primeros premios. Hay cosas buenas en el Carnaval como fenómeno en sí, desde el primero hasta el último.


 

Vea también:


washington “canario” luna: “los murguistas de ahora le estan sacando la esencia a la murga”
Personaje popular como pocos, el Canario Luna siempre deja frases picando. Una charla de carnaval a través de las vivencias de un murguista de otra época.


castro: “salimos cuando estamos seguros que tenemos un espectáculo que vale la pena contar”
“Yo cambié mi visión. Pero no dejo nunca de contar mi historia”. El director de Falta y Resto habla sobre el oficio de letrista y su intención de que el género murga se siga transformando. Una oportunidad para conocer más a fondo a “Tintabrava”.


“el carnaval sobrevive porque cambia, sino estaría muerto”
La historiadora Milita Alfaro habla del Carnaval de antes y el de ahora. De las cosas que se perdieron y las que siguen vivas. También nos cuenta su experiencia como jurado, rol que le dejó muchas cosas buenas y algunas para el olvido.


rosario viñoly: “cuando se fue “tucho” orta quedamos huérfanos”
Revolucionó el maquillaje de Carnaval a mediados de los ’80 en conjuntos como Los Gaby’s y Saltimbanquis, entre otros. La artista traza una mirada desde su condición de mujer acerca de su incursión en los títulos “amados y odiados”; y como fue el trabajo con el director de los parodistas y con Enrique Espert.


“el carnaval de ahora es para egresados de oxford o de harvard”
Carlos Modernell, una de las plumas más laureadas del Carnaval, nos cuenta cómo hacía para escribirle a siete conjuntos al mismo tiempo. En el camino deja historias y análisis sobre una fiesta de la que ha sido protagonista de primera línea.

 

 

Volver al inicio | Murgas | Parodistas | Humoristas | Lubolos | Revistas | Carnaval 2009 | Entrevistas | Locales de Ensayo | Comentarios | Galeria | Tablados | Liguilla | Contacto | Staff
www.tre.com.uy © 2008
todos los derechos reservados
contacto@tre.com.uy
publicidad@tre.com.uy
Creación y diseño de páginas web
www.siniestro.net
Se recomienda utilizar Mozilla Firefox y una resolución minima de 1024x768