 |
| Foto: Carolina Scavone |
Con la murga a otra parte Por Juan Castel
Murguista, productor artístico, compositor. Vozarrón inconfundible, otrora integrante de los coros de Contrafarsa, Saltimbanquis, Falta y Resto, A Contramano y Asaltantes Con Patente. Alejandro Balbis vive en Buenos Aires, ciudad en la que desde hace una década dicta talleres de murga. Va y viene. Con distinta frecuencia dependiendo de proyectos artísticos que lo involucran en ambas orillas del Plata. Lo que sigue es una charla que tuvo como eje al género murga, vinculado a su cada vez mayor presencia en Argentina. Lo que hay, lo que falta, lo que habría que cambiar, lo que nunca va a ser. Los puntos de vista de alguien que lo vive desde adentro. - Llevás once años haciendo talleres de murga en Buenos Aires. ¿Sentís que sos un poco la sucursal de la murga uruguaya allá?
- Veo eso en la cabeza del argentino, no del uruguayo. Porque el que ve mi trabajo es el que está allá. El que va desde acá lo ve tangencialmente. Y oye nombrar “que Balbis está acá, que Balbis está allá.” Pero no ve, no palpa, no ve los espectáculos que se estrenan ni la cantidad de gente que hay alrededor del asunto. Yo los talleres los he tenido que ir reduciendo por requerimientos profesionales de otra índole que no me están dejando espacio, ni mental ni físico, para seguir desarrollando más gente. Tenemos una égida de gente ahí que ya hace unos años que labura y que va bien. Y no tengo espacio para agarrar gente nueva ahora y empezar a hacer talleres para principiantes. Eso fue en otras épocas. Aparte ahora está Jesús Fernández viviendo allá, haciendo esa tarea casi en calidad de socio conmigo. El sí está a full, agarrando gente de todos lados, tiene como quinientos alumnos. Como me pasaba a mí hace ocho o diez años atrás. - Acá de repente lo que llegan son tus trabajos con Bersuit, por ejemplo, u otras bandas...
- Lo que pasa es que lo que se escucha acá es lo que tiene cobertura mediática. Lo que no, que es la mayoría de las cosas, se pierde en el griterío del bullicio porteño. Porque hay tanta cosa que es imposible a veces encontrar lo que uno busca si eso no tiene una gran cobertura mediática. Pero ya hay un montón de muchachos haciendo cosas. Y hay muchachos argentinos haciendo arreglos de murga uruguaya que tienen bastante los piques. No es lo mismo. Pero hay unos cuantos. - Desde acá percibimos que el género murga uruguaya en Argentina está ganando un espacio importante, ¿vos cómo lo ves?
- Yo creo lo mismo. - Pero nosotros lo vemos desde acá y tenemos solo una sensación. Vos estás ahí todos los días...
- Y también tengo una sensación. No deja de ser una sensación, porque hay tanta cosa, que uno no ve todo. Por más que estés ahí. Igual me parece que hay un montón de penales para patear todavía, hay mucha cosa para hacer, sobre todo a nivel estético. El argentino que nunca vio murga, cuando la ve por primera vez por lo general se identifica casi automáticamente. Pero la tiene que ver. ¿Y cómo hacés para que te vean cuarenta millones de tipos? Eso es muy caro. Porque allá entrar en los medios no es lo mismo. Ahora, ¿qué tenés que hacer? Tener un material grabado, con buena calidad, que sea digerible para el tipo que nunca vio. ¿Cómo hacés? Porque si vos le presentás el “Cuplé del timbero”, ¿qué va a entender el tipo que nunca vio? Le va a parecer grotesco en la forma de canto. Le va a parecer inentendible la lógica de la letra. Le va a parecer indigerible la rítmica. Una cosa es verlo y otra cosa es escucharlo. Vos tenés que tener un material. Agarrar la murga y moldearla. Hacerle una serie de adaptaciones para que ese material grabado sea digerible por el oído y encima te lo pasen por las radios de difusión masiva. ¡¿Cómo hacés?! Porque hasta ahora no ha sucedido. Ni siquiera con Jaime (Roos) hay una difusión masiva. Jaime agarró el género murga y lo adaptó a un universo de tres minutos. Prácticamente él inventó la murga canción. Pero eso aún no alcanzó. No alcanzó porque es el único. Tabaré (Cardozo) está recién entrando allá. Muy despacito. Pero la murga es para verla. Decime qué material grabado hay de una murga uruguaya que vos puedas pasarlo por “Los 40 principales”. O por “FM HIT”. Yo hasta ahora no he visto. Si vos me decís murga canción, ahí puede que estemos más cerca, pero hasta ahora no ha sucedido. Hay mucha cosa para hacer todavía con ese tema. - Acá también.
- Sí, claro. Lo que pasa es que acá es un poco distinto. No es lo mismo llegar a cuarenta millones que a tres. - Aparte acá se conversa de murgas...
- Y acá empezaron a hacer transmisiones televisivas desde hace unos años, eso ha cambiado bastante las cosas. Ahora se ve en todos los hogares del interior el Teatro de Verano en vivo y en directo. Con una transmisión de una calidad bastante dudosa, pero lo ven. Lo ven y comentan. Y después se juntan en el boliche y hablan que les gustó la Catalina, que les gustó la otra... Eso antes no sucedía. - Volviendo a Argentina, en relación a la entrada que ha tenido la murga uruguaya como género, ¿en qué notás el cambio en los últimos diez años?
- En el ámbito de los músicos. Yo no soy tan conocido allá como acá entre la gente. Pero allá me conocen los músicos. Todos saben quien soy, qué hago, quien es Jesús. Y qué se hizo con Bersuit y con La Vela y con Las Pastillas del Abuelo. Eso en el ámbito de los músicos es el cambio que puedo ver. Que en el ámbito de la música todos saben que existe esa coralidad y que hay cierta disponibilidad de tener tipos expertos en eso poniendo ese color adentro de sus discos o de sus canciones. Es el cambio más significativo que he visto. Después a nivel popular... La Catalina llena los teatros y la Falta también. Pero, ¿y los discos? ¿Cómo vendes un disco con presentación cuplé y despedida? ¿Cómo hacés? No hay forma. Hasta que no agarremos y nos saquemos los prejuicios de arriba y dejemos de pensar que nos van a robar la murga los argentinos la veo difícil. La veo difícil hasta que no nos saquemos esas cosas. - Para vos estéticamente, ¿por donde tendría que ir la cosa para poder ingresar?
- Por el formato canción. Yo voy por el formato canción. No veo que haya muchas otras alternativas. - Es que el sonido murguero, que a nosotros nos parece fantástico, tiene una tímbrica que puede resultar hasta agresiva para quien no está acostumbrado... - Grotesca, grotesca. “¿Están cantando en joda?” me dijo una vez una cantante famosa allá. Por la tímbrica, la coralidad, el formante de la voz de los tipos. No es muy digerible para mucha gente. No es.
- Lo que sí he visto afuera del país es que el coro en vivo mata...
- Vista. La murga vista no tiene erre. Muchas veces con personas que ni siquiera hablan español, ni siquiera saben lo que los tipos están cantando y sin embargo se maravillan. Me pasó viajando por ahí y terminar con coreanos y gringos bailando arriba de las mesas. Y de repente vos le estabas cantando una cosa re nostálgica, tristona, y los tipos les faltó sacarse la ropa nomás. Pero ahí vamos a tener que ver, vamos a ver que hacemos. Yo en principio estoy agarrando esa estética, esa coralidad. Poniéndola adentro de un power trío, de batería, guitarra y bajo. Poniéndole algún acordeón, algún bandoneón. Metiéndolo adentro del ámbito sonoro de una banda. - Llevándolo a un formato más pop.
- Totalmente pop. Sé que hay gente que me va a querer matar con esto. Pero es así. - No te debe gustar nada escuchar eso de que “los argentinos se nos van a quedar con la murga”.
- Es inevitable eso. Argentinos arrebatadores de cosas hay por todos lados. Y uruguayos también. Gente que se queda con cosas que no le corresponden hubo siempre y habrá. Lo que pasa es que allá son cuarenta millones y acá somos tres. Obviamente por una cuestión de promedio hay muchos más arrebatadores allá que acá. Pero nada más. Lo que pasa es que el argentino ve la murga y se identifica y la hace suya en un minuto. ¿Cómo evitás eso? Al revés. Eso nos conviene. Aparte acá hay una tradición de cien años de cantar así. Una tradición de cien años no se puede inventar artificialmente en cuatro o en diez. No, no. Tenés que agarrar el elemento que aprendés y caminar tu camino. Veremos para donde va. Y como se llama. Demos paso a las generaciones que vienen con viento en la camiseta. Sino vamos a seguir encerraditos en nuestra propia frontera. No quiero que los cantantes de murga se conviertan en Luis Miguel, pero tampoco quiero que estemos toda la vida en la misma, encerrados en nuestra propia realidad por necios. No. Maduremos. Démonos cuenta que acá hay un potencial enorme para convertir al Carnaval en una cosa verdaderamente grande. No grande a escala uruguaya. A escala planetaria. Convertirlo en una cosa que haga que el artista de Carnaval pueda hacer una diferencia. Y que pueda tener acceso a rubros para poder hacer producciones cada vez más grandes. No para hacerse rico. Pero sí para tener acceso a producir cosas más grandes e importantes. Y tener acceso a los medios de difusión masiva, acá y en los países de alrededor. Y para eso estamos lejos todavía. Se que hay gente muy contenta con lo que está sucediendo en Argentina, amigos como Yamandú (Cardozo) y Raúl Castro. - De hecho Raúl tiene un plan al respecto y veo que vos también...
- Hay un plan. Nos cuesta a veces darnos cuenta que nuestro plan es parecido. Y que en vez de estar disgregando la energía cada uno peleando por su lado, como hacemos, tenemos que pelearla juntos. Porque a veces vas y toca el mismo día, yo que sé, la Catalina, Falta y Resto, el Cuarteto de Nos... Coordinemos muchachos. Por favor, hablemos entre nosotros. Seamos un poquitito más inteligentes. Bajémonos de este pedestal horrible que lo único que hace es dejarnos solos en el medio del desierto. Hablemos entre nosotros. Porque al final no vamos a llegar a ningún lado así. Cada uno con su plan desperdigado por ahí. No. No va por ahí. - Me hablás de gente que está a favor de esto. También te debés encontrar con gente que está en contra...
- No en contra explícitamente. No sé si encontré a alguien en contra así, explícitamente. Sí hay gente que tiene reparos con el asunto, pero no pasa nada. Lo que falta acá es coordinarlo entre nosotros, hablar. Sentarnos a hablar. - Yo creo que el miedo más grande es aquello de que en pos de armar espectáculos más “universales” se pierdan ciertos códigos locales en las letras y la forma de decir.
- Lo que pasa es que me parece que ese es un análisis un poco sesgado o erróneo. Porque yo creo que no hay nada mejor para el Carnaval que tener un artista salido de ahí que la rompa en el exterior. En la Argentina o en donde sea. Eso va a traer cosas buenas para el Carnaval, no malas. Los argentinos tienen un Carnaval que es muy distinto. Va totalmente para otro lado, estéticamente, sónicamente, socialmente, es totalmente distinto. No tienen comparación y no hay forma, me parece a mí, que el Carnaval porteño sustituya en nada al Carnaval uruguayo. En nada. Va a hacer su camino y tendrá su experiencia, pero yo creo que acá tenemos artísticamente y a nivel de contenido una cosa que es tan grossa que no es opacable. N de R.: Aleandro Balbis se presentará con su banda el 27 de marzo en el Teatro de Verano en el show de MPU (MPU - Teatro de Verano) |