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| Foto: Carolina Scavone |
Escribe Carlos Sintas Ante un Teatro de Verano colmado, Walter “Cucuzú” Brilka realizó una memorable actuación, protagonizando el personaje de “Lazarillo de Tormes” y varias interpretaciones en la parodia sobre la vida de “Carlos Páez Vilaró”. Estuvo inspiradísimo a la hora de “mechar” y fue el sostén humorístico del espectáculo de Zíngaros. - ¿Cómo te sentiste durante los 70´ de actuación? - Al principio muy mal, ya que llegué con una gripe que me moría y prácticamente no podía hablar, pero a medida que fue desarrollándose el espectáculo me adapté muy bien.
- ¿Te ibas dando cuenta de la respuesta de la gente?
- No, porque ahí arriba estás tan concentrado en lo que hacés que no te das cuenta lo que pasa en la platea. Obviamente uno tonto no es y se percibe la risa o los silencios, que también son una forma de hablar de parte del público. Disfruté mucho porque el espectáculo que escribió Leonardo Preziosi es tan sólido que te brinda una confianza absoluta y sabés que salvo un accidente es difícil errarle.
- ¿Las "mechas” las pensás antes o surgen espontáneamente?
- Me da la impresión que siempre me está viendo la misma gente y repetir siempre el mismo libreto a mí me aburre, entonces siempre hay que tener una variante y generalmente se me ocurren sobre el escenario.
- Parece que siempre tenés algo para agregar…
- Porque es mi trabajo y de esto vivo durante el año. Es lo que sé hacer y con lo que mantengo mi familia.
- También se te vio muy bien en las partes emotivas…
- Lo hice lo mejor que pude, yo nunca estudié nada. Me han dicho: “que actor que sos”, y sinceramente no me la creo, y tengo gran respeto por los que tienen formación teatral.
- ¿Qué pensaste cuando “Pinocho” te ofreció salir en Los Zíngaros?
- Le dije que no, me volvió a llamar y le volví a decir que no, pero la tercera fue la vencida. El tema era que me iba a ir a trabajar a otro lado. Después me mudé y por un tema familiar me terminé quedando y, honestamente, no me quería perder el jornal del Carnaval.
- ¿Cómo fue trabajar junto a Ariel Sosa?
- Y… “Pinocho” es tremendo loco de la guerra (risas), pero un loco lindo. Para mí fue bárbaro y trabajé muy a gusto. Estoy muy conforme y creo que él también lo está con mi trabajo. Más allá de la fama de borracho y "copetinero" que tengo, el respeto mío pasa por cumplir por lo que se me contrata y trato de hacer lo mejor que puedo.
- ¿Te interesas por los demás conjuntos de la categoría?
- No, para nada, no le doy corte a nadie. Para mí esto es un concurso artístico y no lo tomo como una competencia. Si alguien quiere competir conmigo lo invito a correr y vemos quien termina primero. Capaz te pongo un codazo en la boca, te caes y gano. Acá hay que tratar de plasmar lo mejor posible en un espectáculo para el público y los que tienen que juzgar que lo hagan.
- ¿Pensás seguir saliendo con Zíngaros?
- No lo sé, porque tengo muchas ganas de dejar el Carnaval. Tengo problemas personales y mi vida no es la ideal, entonces, por mis hijos tengo que replantearme varias cosas, pero si sigo saliendo seguramente estaré acá |