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| Foto: Raúl Antoine |
María Eugenia Logiuratto especial para Trê Siguen los festejos, sigue el Carnaval Con un show que se extendió hasta las tres de la madrugada, Zíngaros se despidió del Teatro de Verano el pasado viernes 17 de abril junto a las murgas Curtidores de Hongos y A Contramano. “¿Trajeron la ropa, chiquilines?” Utileros, novias; retoques de maquillaje; vasos que circulan en rondas, algún mate; bebés noctámbulos con los ojos bien abiertos. Tras bastidores, todo es igual. Pero ahora todo se repite en un clima de distensión y tranquilidad. En la entrada, junto con el Momodiario, el regalo de ocasión es un póster con fotos de Zíngaros. “Si sera grande el carnaval, que lo parió” En una noche “divina” (así lo expresó uno de los murguistas antes de subir) Curtidores de Hongos abrió el escenario a las 21:30 horas entonando el saludo de 1993. Los budistas del Tibet, el cuplé del amigo del alma y la murga de la Intendencia hicieron estallar en risas al público que aplaudió de pie a la murga hasta pasadas las 22:15, cuando cerraron su participación con la retirada 2009.
Luego de un impasse, la familia grande de A Contramano continuó el show presentando su espectáculo 2009, que mantuvo en alto el espíritu de diversión arriba y abajo del escenario. Una vez más, Diego Bello se robó la gracia del público, y junto a Pablo “Pinocho” Routin dieron vida a Norma y Esteban en una nueva función. Y con total éxito.
Minutos después, con el apoyo de los parodistas de “Pinocho” Sosa, delegados de la Asociación de Hemofílicos del Uruguay hicieron pública la colecta de fondos que están realizando para la compra de una computadora en beneficio de la organización.
Zí, Zí… ¡Zíngaros! Pasada la medianoche, la hinchada de Zíngaros contenía la ansiedad de lo que sería una despedida a lo grande. Con la ovación de más de 1300 personas los protagonistas de la fecha dieron una actuación llena de energía y color, con participaciones especiales y ánimo de fiesta. El tiempo que duró el espectáculo fue una auténtica comunión con su público, que se mantuvo firme hasta entrada la madrugada.
Aun cuando las luces del escenario ya se habían apagado, podían verse muchachitas de pluma celeste en la cabeza, merodeando por la plaza de comidas en busca de sus ídolos para la firma del póster o la foto.
El adiós triunfal de Zíngaros al Teatro de Verano confirmó que la fiesta no termina. Sigue siendo Carnaval. |