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| Foto: Carolina Scavone |
Escribe Guzmán Ramos Robert Ariel Sosa Gramajo, “Pinocho” o “El loco” condujo nuevamente a sus Zíngaros a lo más alto. Este año con la particularidad de que su rival, Nazarenos, (el clásico de los últimos tiempos) jugaba con artillería pesada con el espectáculo “Las 4 estaciones”.
Para “Pinocho” todos los momentos tienen un toque de dramatismo inusitado que lo llevan a vivir cada minuto de febrero al límite, y que terminan en el llanto desconsolado cuando se alzan con el primer premio.
Sosa recuerda que hasta la elección del nombre significó un ida y vuelta tan grande de consultas, que lo definió sobre el plazo tras la intervención de su suegro, quien le dio la palabra clave al definir a su hijo Gastón como un gitano.
Por Zíngaros han pasado los mayores artistas de la categoría de parodistas: Miguel Villalba, Aldo Martínez, Ricardo Gaitán, Luis Alberto Carballo, Miguel “Pendota” Meneses, Pedro “Cacho” Denis y Daniel Sastre en sus dos etapas dentro del Carnaval: la primera del 95 al 97 y la segunda del 2002 a hoy.
LOS NOVENTA
En 1995 “Pinocho” venía de ganar la mención a la Figura Máxima de Carnaval, y quería salir al ruedo con un conjunto propio. En aquella época y buscando seguir la senda del fallecido José “Tucho” Orta, director de Gaby´s, Sosa eligió a un plantel de primer nivel para realizar las parodias “Príncipe y Mendigo” y “Gatica”, con las que obtuvo el segundo premio pese a ser el candidato de la mayoría.
Para el 1996 mantuvo en su plantilla a Aldo Martínez y Luis Carballo y ganaron el cuarto premio con las parodias “Frankestain” y “Las cosas del querer”, y un año más tarde la polémica sobrevoló tras la realización de “Cats” un musical que no fue bien recibido por la crítica y el público y que tras su cuarta ubicación cerraron el primer ciclo.
Sosa continuó su carrera en el parodismo, ganando en 1998 el primer premio con Momosapiens (realizaron la parodia de Sacco y Vanzetti), y en 1999 obtuvo su segunda mención como figura máxima, con la parodia de “José Pedro Varela”.
LOS DOS MIL
A pesar de la rivalidad de estos días, Ariel Sosa fue fundador de Nazarenos. Los Villalba recurrieron a sus servicios para obtener el segundo premio en el 2000, donde realizaron la parodia “La Naranja sub mecánica”, pero se cruzaron con los mejores años de Momosapiens y perdieron sin discusión.
Un año más tarde, Sosa fue tocado por el éxito, aún cuando perdió el primer premio por dos puntos. Realizó “Perfume de mujer”, interpretando el personaje de Al Pacino, “el ciego”, según recuerda Sosa al coronel Frank Slade.
Su actuación le valió una nueva figura máxima y la decisión de volver al ruedo con los parodistas del zinc.
El entorno de Sosa comenzó a agitar la idea de volver “y decidí anunciarlo en la Sala Zitarrosa sin estar muy convencido, el día de las menciones”, recuerda el director de Zíngaros.
REGRESO
De regreso con sus Zíngaros, obtuvo un dulce tercer premio en 2002, con la parodia de “El gran Houdini”, en la que se metió dentro de una piscina en la escena, acto que disparó el mito actual de define que el actor es capaz de llevar cualquier situación con tal de sorprender.
El año 2003 lo vio ganar por primera vez con su conjunto. Realizaron “Los muchachos de antes no usaban gomina” y en el cierre un homenaje a los sobrevivientes de la tragedia de los Andes. Se dice, y “Pinocho” no lo desmiente, que ese año hizo los contactos para aparecer con un helicóptero detrás de la cantera, pero su entorno le dijo “para loco, se cae y matas a 4 mil personas”.
Ya en esa época Zíngaros comenzaba a asomar su enorme popularidad, y a entrar en el salón de la fama, tras el triunfo de 2004.
El 2005 perdieron cerca con Nazarenos, y el 2006 y 2007 fueron años negros. Peleas con Daecpu, con la prensa, con sus componentes y años malos artísticamente lo llevaron a un serio replanteamiento de la historia.
La autocrítica desembocó en la contratación de Leonardo Preziosi como director del espectáculo y letrista ganando en 2008 y 2009 con las parodias “Roberto de las Carreras” y “La Fuga” (2008) y “Lazarillo de Tormes” y “Carlos Páez Vilaró”, en las que compartió escenario con Walter “Cucuzú” Brilka.
GENESIS DEL TRIUNFO
Ariel Sosa contrató a Walter Brilka tras haber realizado varios intentos con otros componentes. “Pinocho” no revela la cifra, pero parece ser la contratación más cara de Carnaval.
Sin embargo, admite haber hecho el intento por “Pendota”, pero “distintos motivos me impidieron contar con el más grande”, señaló.
“Es más, a mediados del año no tenía nada y llamé a un componente que no me gusta y nunca lo hubiera sacado en el conjunto, pero la desesperación pudo más”, recuerda, tras advertir que ni siquiera habló porque el artista tenía el celular apagado”.
Las parodias iban a ser en principio “La agonía y el éxtasis” y “Páez Vilaró”, pero “sin Pendota no me animé. Además le tengo un poco de miedo a las alturas (Miguel Ángel pinta la Capilla Sixtina subido a un andamio)”, comenta, tras advertir que acordaron con Leonardo Preziosi reeditar la figura de un ciego.
“Con Cucuzú les tapé la boca a todos”, bromea Sosa delante de algunos que le dijeron en secreto que Brilka no reviste el perfil del conjunto. “¡Como no va a rendir si es el mejor humorista que hay!”, exclama enojado y con cara de circunstancia una vez conocido el resultado.
“La parodia de ´Páez Vilaró´ me la sugirió Atilio Garrido”, recuerda. “El lo conoce bien y nos pusimos en contacto, porque la vida del hombre es hermosa. Atilio nos contactó y fuimos a hablar con el. Nos atendió en su casa y nos habló con la humildad de los grandes, en un relato apasionante”, recuerda con un gesto que más que felicidad expresa reverencia.
FESTEJO
El festejo en el Rentistas tuvo varias cosas pintorescas. Cuentan sus allegados que Ariel a veces ni escucha “porque los puntajes lo marean y esta más loco que nunca en ese momento”. La primera rueda de Zíngaros lo puso 9 puntos arriba, “y la gente se enloqueció temprano”, recuerda un allegado. Cuando vinieron los puntajes del rubro 1 de la Segunda Rueda, “el club parecía un velorio”, dice “El moneda”, amigo de Sosa, pero los puntajes “se aguantaron”, y cuando salió el último número estallaron los abrazos.
“Pinocho cayó planchado al lado mío, recuerda su amigo”, quien entre risas comenta“que por poco no le pusieron una pastilla debajo de la lengua. Estaba loco, emocionado, feliz”, agrega.
DEDICACIÓN
En medio del festejo y entre lágrimas, “Pinocho” declaró flanqueado por Noelia, su esposa y Gastón, su hijo: “No tengo palabras para describir esto. No me alegro por mí, sino por la gente. No hubiera podido ver a la gente yéndose amargada, hubiera sufrido viendo eso. Es un día de felicidad de la gente que nos acompañó desde siempre, y el triunfo es de ellos. Lo único que me sale es agradecer”. |